La manteca y otras grasas saturadas: ¿amigas de la salud?

Nuevos estudios hacen una revisión de las grasas saturadas, y hasta se absuelve a la manteca. Una advertencia sobre los riesgos de la información mal difundida.

 

En la portada de varios diarios y revistas, como por ejemplo Time, han dado a la manteca un lugar de privilegio: “coma manteca”. Científicos de varios países, en un nuevo estudio, afirman que las grasas saturadas no son malas para el corazón. Pero ¡atención! Faltan más investigaciones que reafirmen esta postura. Además, somos personas, no enfermedades. Y cada persona necesita su alimentación apropiada. No es cosa de largarse ahora en masa a comer manteca y fiambres, que además tienen mucho sodio y a menudo aditivos igualmente perjudiciales.

Debido al creciente aumento enfermedades (obesidad, enfermedades cardíacas, otras)  a nivel mundial, los científicos siguen investigando sobre el efecto que ocasiona la inclusión de ciertos alimentos que se consideraban “los enemigos del corazón”, como por ejemplo las grasas saturadas provenientes de la grasa animal (manteca por ejemplo, grasa de las carnes, etc.).

En este punto, vale la pena reiterar que la grasa proveniente de alimentos industrializados (margarina, productos de copetín, tapas de empanadas, tartas, facturas, tortas, galletitas, otros), denominadas grasas hidrogenadas o trans, a los cuales además se adhieren aditivos y conservantes, siguen siendo perjudiciales.

En la actualidad, se habla de los estudios realizados sobre el consumo de grasas saturadas y su relación con las enfermedades cardiovasculares, diabetes, colesterol elevado y de su capacidad para aumentar el peso corporal.

En revistas prestigiosas como Annals of Internal Medicine y otras se ha publicado un estudio sobre 70 trabajos en donde recopiló información sobre una población de más de 600.000 personas de 8 países. Este estudio postula lo contrario a lo que se venía diciendo: afirma que las grasas saturadas no son las responsables del infarto cardíaco sino que responzabilizan a los azúcares presentes en los alimentos industrializados (procesados), un azúcar que se encuentra en un 80% de esos alimentos, escondido, y que puede llegar a ser más adictivo que la cocaína.

Los investigadores manifestaron que a pesar que los patrones alimentarios han cambiado para que las personas adopten una alimentación que los ayudara a revertir las enfermedades antes mencionadas y no siguieran aumentando y a pesar de ello estas enfermedades seguían y siguen creciendo en el mundo, se preguntaron ¿por qué?

Los investigadores han incluido estudios que consideraban parámetros más objetivos que los cuestionarios dietéticos, como marcadores biológicos en la sangre, subrayan que el efecto de las grasas saturadas sobre el LDL (el colesterol malo) actúa de forma predominante sobre un tipo de partículas grandes y de poca densidad cuya preponderancia, lo que se conoce como patrón A, no es perjudicial. Dicen que, las grasas saturadas aumentan el HDL (colesterol bueno).

Una relación compleja

Según estos estudios científicos, las grasas saturadas no aumentan el riesgo cardiovascular, ni el de diabetes, ni elevan el colesterol, y ni siquiera hacen engordar.

El razonamiento es el siguiente: si las grasas saturadas causaran colesterol elevado, los esquimales que se alimentan de las ballenas, los Mosai y las tribus africanas que consumen carnes y leche entera ¿cómo tendrían sus niveles de grasas en sangre? Ellos no conocen lo que es la obesidad, la diabetes, ni las enfermedades cardiovasculares.

Los investigadores dicen que si los ácidos grasos fueran tan malos ¿por qué la leche materna contiene grasas saturadas (ácidos butírico, cáprico, caprílico, esteárico, láurico, místico y palmítico)? Esas grasas ayudan a evitar enfermedades virales, micóticas y bacterianas además de ayudar en el crecimiento y supervivencia del bebé.

Qué sucede al consumir grasas

Las personas que consumen aceites poliinstaturados presentan varios problemas. Los que son ricos en omega 6 se vuelven rancios (se oxidan), muy reactivos y no deberían utilizarse para cocinar, y además de esto son los responsables de los procesos inflamatorios del organismo.

La relación del consumo de ácidos grasos omega 3/ omega 6 (insaturadas), debe ser superior el 3 que el 6 y en la actualidad esto no sucede ya que el consumo de ácidos grasos omega 6 es superior y el equilibrio no se cumple.

Los estudios que se han realizado han encontrado que las placas que bloquean las arterias están compuestas en un 74% de grasas insaturadas y que las grasas saturadas no bloquean las arterias ni influyen en el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Por eso es necesario disminuir el consumo de alimentos ricos en omega 6 y esto es muy difícil de lograrlo ya que las carnes que tanto se consumen son ricas en esta grasa y el ganado se alimenta con forrajes a base de cereales como la soja y el maíz, ricos en omega 6, en lugar de alimentarse de pasturas naturales (omega 3).

La mayoría de las personas no cubren la cantidad de ácidos grasos omega 3. Los suplementos como el aceite de pescado, que tienen ácidos grasos omega 3, son perecederos (se oxidan con facilidad).

Las industrias añaden una pequeña cantidad de vitamina E (antioxidante) para evitar la oxidación de las cápsulas, pero dentro del cuerpo se producen radicales libres por la combustión interna que se produce durante el metabolismo de las mismas.

Es sumamente importante consumir antioxidantes provenientes de las frutas, verduras de estación, si fueran orgánicas mucho mejor y sin cocción para ofrecer a nuestro organismo estas sustancias necesarias.

Lo que se debería tomar en cuenta

De todo lo expuesto, hay que considerar que los patrones alimentarios están basados en las costumbres y hábitos de cada población, buscando la modificación de las conductas alimentarias para prevenir enfermedades.

Cada individuo debería buscar asesoramiento profesional y no basarse en estudios poblacionales, ya que todos somos diferentes y a pesar de lo expuesto, hay que destacar que aún hacen falta más estudios para considerar la viabilidad de las respuestas obtenidas a través de las investigaciones.

La manteca, los fiambres, los embutidos tienen, además de grasas saturadas, mucha sal agregada, por eso, no tome en cuenta todo lo que aparece en la web, o en los medios de comunicación: considere que usted es un ser único e irrepetible.

* Alicia Crocco es licenciada en Nutrición, autora de Nutrir mi Embarazo, Ansiedad Vs. Saciedad, Creo & Adelgazo, entre otros, y de los libros digitales Como Bien Adelgazo Mejor. Planes A, B, C y D. Creo & Adelgazo, Ansiedad VS. Saciedad, Nutrir mi embarazo. Conduce el programa Alimenta Tu Vida, los domingos 20:00 horas. Repeticiones: lunes: 12:00 horas, martes: 15:00 horas, miércoles: 13:30 horas y sábados: 17:00 horas, por Metro; www.alimentatuvida.com.

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