Remedios caseros que sirven, desde la ciencia

Más allá que ciertos fármacos cumplen su función, a veces empeoran otras zonas del organismo. Por eso, se puede recurrir a ciertos remedios caseros o los llamados “remedios de la abuela” para salir del paso hasta que se recurra a la consulta médica. Existen técnicas para prevenir o curar enfermedades que, más allá de lo que marque el imaginario colectivo, la ciencia comprobó que dan resultado.

1. Vinagre y alcohol para la otitis

La Clínica Mayo no duda en recomendar uno de los remedios más arraigados en la cultura popular. La mezcla del vinagre blanco con el alcohol en partes iguales forma una combinación que, derramada en gotas, previene la otitis en los casos menos severos. Además, la mezcla resulta útil para frenar la aparición de hongos y bacterias que provocan la otitis externa.

Con un gotero estéril, aplica entre tres a cuatro gotas de esta mezcla en el oído. Frota suavemente el exterior de tu oído. Espera 30 segundos e inclina tu cabeza hacia los lados para dejar que la solución se drene.

2. Gárgaras para los resfríos

La Escuela de Salud Pública de Kyoto, Japón, hizo un estudio con 400 individuos y les sugirió a los participantes que se realizaran a diario buches con agua de la canilla con ¼ a ½ cucharadita de té de sal disuelta en un vaso de agua tibia ya que esto tendría menor posibilidad de infecciones respiratorias o gripes. Luego de un año comprobó que fue un buen recurso.

Los niños menores de 6 años es poco probable que puedan realizar gárgaras adecuadamente.

3. Jengibre para las náuseas

Las náuseas son, quizás, la principal molestia que atraviesan las mujeres durante los 9 meses que dura el embarazo. La Universidad Exeter, Inglaterra, comparó los síntomas entre las voluntarias que empleaban un placebo y aquellas que tomaban jengibre. Tras el cruzamiento de datos, concluyeron que consumir un gramo de raíz de jengibre ayuda a aliviar las náuseas no solo inducidas por el embarazo, sino también las surgidas por el efecto de la quimioterapia en los pacientes con cáncer.

4. Miel para la tos

La propia Organización Mundial de la Salud recomienda su ingesta con fines curativos en niños. A su vez, en 2012 se siguió a 300 niños que habían enfermado para determinar su efectividad. Una vez concluido el estudio, se reveló que el consumo de 10 gramos de miel antes de dormir registró menos tos y mejor sueño que aquellos que habían tomado placebo.

5. Cinta adhesiva para las verrugas

El método médico y, por ende, confiable indicaba que congelar la verruga la hacía desaparecer. La criogenización, sin embargo, tan solo logra un 60% de efectividad. En 2002, se realizó un estudio que determinó que el 85% de los tratados con cinta adhesiva -preferentemente la que se usa con fines sanitarios- se libró de las molestas formaciones en la piel.

6. Sopa de pollo para el resfrío

La sopa de pollo puede ayudar a combatir el resfrío. Se cree que el responsable de que el caldo de pollo con verduras sea considerado un remedio para la gripe es la cisteína que contiene: aminoácido que le da propiedades antiinflamatorias y que puede fluidificar el moco en los pulmones haciéndolo más fácil de expulsar.

Además, al parecer, hay un agregado clave: el pollo. En 2000, un estudio científico demostró que la sopa de pollo es efectiva para calmar la típica inflamación que produce un resfrío.

7. Hielo para el dolor de cabeza

Cuando se presenta una fuerte migraña, aplicar hielo sobre la cabeza o la nuca contrarresta el dolor, al menos provisoriamente. Así lo demostró un estudio realizado en 2013 que observó a 50 personas con migrañas. Los pacientes que empleaban hielo durante 30 minutos, aseguraban que el dolor se reducía en forma significativa y que, una vez que retiraban el remedio casero durante otra media hora, la molestia volvía a aparecer.

Fuente: elcomercio.com

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