Alimentos que no se deben consumir crudos

Existen ciertos alimentos que contienen sustancias tóxicas que nos enferman. Conoce cuáles son y qué te conviene hacer.

Hay ciertos alimentos potencialmente tóxicos o alucinógenos como el pollo, o las papasque si se consumen crudos, suelen estar contaminado con Campylobacter, una de las tres bacterias que más producen infecciones alimentarias. Por este motivo, desde el Centro Nacional de Enfermedades Infecciosas Emergentes y Zoonóticas de Estados Unidos (NCEZID) recomiendan utilizar una tabla de cortar diferente para el pollo crudo, lavar bien los utensilios que se emplean para cortarlo o guardarlo y no colocar nunca otros alimentos en superficies donde haya habido antes pollo crudo.

Pollo

¿Es seguro lavar el pollo?

Las autoridades sanitarias británicas recomiendan no lavar el pollo antes de cocinarlo para reducir el riesgo de contaminación por Campylobacter.

La carne de pollo cruda puede contener microorganismos patógenos que pueden multiplicarse a temperaturas que oscilan entre los 4 ºC y los 60 ºC. Pero una manipulación higiénica correcta y una adecuada cocción y refrigeración previenen este riesgo. En el Reino Unido, la Agencia de Alimentos Británica (FSA) ha lanzado un pedido a los consumidores para que dejen de lavar el pollo crudo antes de cocinarlo, una práctica que llevan a cabo un 44% de los británicos.

Lavar el pollo antes de cocinar puede transmitir Campylobacter en las manos, superficies de trabajo o la ropa a través de las gotas de agua.

Consejos para reducir ‘Campylobacter’ en pollo:

  • Lavarse las manos o someterla a temperaturas de cocción suficientemente altas como para destruir la bacteria).
  • Tapar bien el pollo crudo en un recipiente y guardarlo en la heladera, en la parte inferior, para impedir que los jugos goteen y vayan a otros alimentos.
  • La cocción mata buena parte de las bacterias patógenas, incluyendo Campylobacter.
  • Lavar los utensilios, tablas de cortar, superficies y manos, antes y después de preparar la carne. Esto evitará la extensión de Campylobacter y reducirá el riesgo de contaminación cruzada.
  • Cocinar bien la carne, sobre todo en las partes más gruesas. Debe comprobarse que no quedan partes crudas, es decir, que la carne no está rosada tras la cocción y no tiene jugos.

¿Cómo prevenir la campylobacter?

La FSA está llevando a cabo una campaña para hacer frente a esta bacteria en toda la cadena alimentaria: ya sea la granja, el sacrificio, la preparación de alimentos en la industria, los puntos de venta y su llegada al hogar. Las aves son las principales, además hay que tener cuidado con la leche no pasteurizada.

¿Cómo se produce la contaminación?
Las aves no muestran síntomas ni desarrollan la enfermedad. La contaminación se produce por comer carne mal cocida o por contacto directo con animales infectados.

Las papas:

Es uno de los alimentos más consumidos. Fritas, en tortilla, al horno, hervidas e incluso al microondas, constituyen un ingrediente muy versátil y apreciado por los comensales, además son económicas comparativamente con otros alimentos.

Pero no hay que comerlas crudas ¿Por qué? Además de la textura o el sabor, contienen un alcaloide, la solanina, que irrita las mucosas, genera problemas gastrointestinales y afecta al sistema nervioso. La papa cruda, así como las partes verdes no comestibles de los tomates y las berenjenas (que son de la misma familia), pueden provocar alucinaciones.

Otros alimentos que no deben lavarse son las nueces de la India o las castañas de cajú. Tienen un sabor exquisito, pero, a diferencia de otros frutos secos que se toman con frecuencia, como las avellanas, los pistachos o las nueces, nunca se comercializan crudos; tampoco con cáscara. La razón se halla en dos sustancias: el ácido anacárdico, que se encuentra en la cáscara y es muy irritante, y el urushiol, un aceite presente en el fruto crudo que provoca reacciones alérgicas.

Los porotos rojos:

Las legumbres son un alimento sano, completo, saciante y con una variedad de nutrientes. Se pueden realizar guisos, ensaladas, etc. Los porotos rojos sobre todo (habichuela roja y frijol rojo),  es muy rica en una lectina llamada fitohemaglutinina, que es una sustancia muy tóxica para las personas. Provoca náuseas extremas, vómitos, dolor abdominal y diarrea. Los expertos en seguridad alimentaria de la Universidad de Wageningen (Países Bajos) y laFundaciónFookInfo señalan que estas alubias, cuando están crudas, contienen entre 20.000 y 70.000 unidades de hemaglutinación (hau), mientras que, cuando están por completo cocinadas, la cantidad de esta lectina desciende a menos de 400 hau. De ahí la importancia de cocinar muy bien los porotos.

Las almendras (amargas) y otras semillas conocidas

Las almendras que hay en el mercado son dulces. Se obtienen de un árbol llamado PrunusDulcis y se comercializan de maneras distintas: fritas, horneadas, al natural, molidas, en láminas… Son el ingrediente estrella de muchos platos tradicionales y uno de los alimentos protagonistas de las mesas navideñas. Pero existe otra variedad: las almendras amargas, que proceden del Prunus Amara. Las almendras amargas, en crudo, contienen amigdalina, una sustancia que, en contacto con el agua (o con la saliva), produce ácido cianhídrico, que podría provocar una letal intoxicación cianhídrica.

Pero estas almendras no son las únicas semillas que no se deben ingerir. Como advierten desde Agencia para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades de Estados Unidos (ATSDR), el hueso y las semillas de los damascos, las manzanas y los duraznos pueden contener cantidades sustanciales de compuestos que liberan cianuro. La recomendación es evidente: “Las personas deben evitar comer el hueso y semillas de estas frutas para así evitar envenenamientos accidentales por cianuro”.


No exageres en la cantidad de nuez moscada

La nuez moscada es un condimento muy utilizado en la cocina para realzar el sabor de las preparaciones. Su sabor es característico. Se emplea rallada y en poca cantidad. Se puede utilizar cruda.  No la utilices en altas concentraciones porque es TÓXICA, ya que contiene sustancias alucinógenas.

Por tal motivo, la Federación Española de Nutrición (FEN), advierte que se considera potencialmente tóxico su consumo en grandes cantidades.

Más de 10 g se puede sufrir de alucinaciones, taquicardia y la psicosis de la nuez moscada.

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