¿Cómo extender la vida útil de un alimento?

La vida útil de un alimento es el tiempo en el cual un alimento se mantiene con la calidad adecuada. Que la duración dependerá de las características del alimento, de las técnicas de conservación y de manipulación. Pero hay dos aspectos fundamentales que influyen en el desarrollo de patógenos causantes de intoxicaciones alimentarias: tiempo y temperatura.

¿Qué es la vida útil de un alimento?

Es el periodo de tiempo que transcurre entre la producción o envasado del producto alimenticio y el punto en el cual el alimento pierde sus cualidades físico-químicas y organolépticas. La vida útil es establecida por cada empresa alimentaria.

La vida útil de un alimento es el tiempo en el cual este se mantiene con la calidad adecuada. La duración dependerá de las características propias del alimento, de las técnicas de conservación y de manipulación, pero hay dos aspectos indispensables que influyen en el desarrollo de gérmenes patógenos que causan intoxicaciones alimentarias: el tiempo y la temperatura.

Las bacterias necesitan alimento, humedad, calor y tiempo para crecer y multiplicarse. Tener un producto entre los 5 ºC y los 65 ºC durante más de dos horas es sinónimo de proliferación de patógenos. A estas temperaturas, las bacterias pueden duplicarse cada 20 o 30 minutos. Cuanto más tiempo se mantiene un alimento a temperaturas no adecuadas, mayor es el riesgo de contaminaciones.

No todos los alimentos necesitan las mismas condiciones de conservación. Los frescos (pescado, carne, leche abierta o verdura) deben guardarse en la heladera a temperaturas de entre 4 ºC y 7 ºC, ya que en este intervalo se inhibe el crecimiento de microorganismos patógenos. A medida que la temperatura disminuye, se reduce también la velocidad de crecimiento de muchos de los microorganismos hasta el punto que se detiene. Así se consigue alargar la vida útil y bajar el riesgo microbiológico.

Otros alimentos, como aceite, productos de bollería patatas, envases de leche cerrados o alimentos secos como el arroz o las pastas, no es necesario conservarlos en frío ni congelarlos. Con almacenarlos en la despensa de manera correcta es suficiente, ya que basta con mantenerlos a temperatura ambiente, en lugares secos y, en algunos casos, alejados de la luz.

Con la congelación se inhiben las reacciones responsables del pardeamiento de los alimentos. El pardeamiento de alimentos es el proceso por el cual el alimento toman un color marrón debido a ciertas reacciones químicas especiales.

Cuanto más baja es la temperatura, más lejos quedan las condiciones idóneas para que los microorganismos se multipliquen. Cuando el producto se solidifica, el alimento se deseca y, por tanto, se facilita una mejor conservación. A temperaturas de -18 ºC el nivel de proliferación de bacterias queda casi inutilizado.

Fuente: Consumer.es

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