El intestino: segundo cerebro

Aloja el 80% del sistema inmune: por qué es tan importante cuidar el intestino. El intestino es el órgano en donde todo sucede para que nuestro organismo funcione bien. Además tiene un rol importantísimo en nuestra salud psíquica. Te preguntarás ¿Cómo ayudarlo a que cumpla con sus tareas?

El intestino es considerado el “segundo cerebro” ¿por qué? porque funciona independiente y, a su vez, en conexión directa con el cerebro.

SI el cerebro nos pregunta: ¿cómo se encuentra muestro organismo?

Y se sabe que el intestino es quien que recoge información sobre la calidad de los nutrientes, sobre cómo están las células inmunes, o las hormonas de la sangre, y luego envía toda esa información al cerebro para que la vincule con nuestras emociones y pensamientos. Es decir el intestino es el órgano elite donde todo sucede para el buen funcionamiento orgánico y el bienestar de nuestra psiquis.

No se escucha demasiado sobre las razones que están detrás de la importancia de consumir alimentos saludables, ni como incorporarlos en función de las características propias de cada persona, qué rol cumple cada uno en el buen funcionamiento del sistema digestivo, y cómo impacta en el estado anímico.

Te preguntarás muchas veces: ¿por qué cuando se ingieren determinados alimentos algunos son tolerados, otros no y sientes malestar; o por qué cuando dejas de comer harinas cambia el humor; o por qué el estrés baja las defensas. Y todo da como respuesta que el intestino tiene su cerebro, ya que desempeña funciones vitales para lograr la salud.

El intestino es un órgano clave ya que es una de las vías más importantes de comunicación entre lo externo y nuestro interior.

¿Cómo nos comunica el intestino con el mundo exterior?

Todo el intestino, del delgado al grueso, mide 8 metros aproximadamente, y a pesar de estar todo enrollado es muy extenso. 

La microbiota intestinal (antes conocida como flora intestinal) está compuesta por cientos de millones de microorganismos y bacterias que se encuentran en el aparato intestinal, y allí conviven los “soldados” que forman parte de los buenos y, por el otro los malos, que viven disputándose ese territorio, buscando cada uno su territorio en el intestino.

Para que el intestino funcione bien, la microbiota debe estar en equilibrio, los microorganismos de los soldados deben ser abundante y variados, pero  lamentablemente estamos inmersos a un desequilibrio que viene de la mano de los malos hábitos alimentarios, abuso de antibióticos y de productos antisépticos, y estrés, entre otros y esto hace que se rompa el equilibrio. Para que pueda restablecerse esa armonía es necesario incorporar más “soldados” de los buenos, ellos son los probióticos, que están presenten en yogures y algunos quesos, además fibras, a través de las frutas, verduras, cereales integrales, etc, ya que las bacterias buenas (presentes en los probióticos) se alimentan de ellos y en ese proceso digestivo otorga vitaminas, y ácidos grasos de cadena corta, como el ácido butírico, que es un compuesto que tiene como función la desinflamación y es anticancerígeno que usan las células intestinales para renovarse, multiplicarse y mantener al intestino sano y desinflamado. A la vez, este ácido lo utilizan otras células para producir la serotonina, que es uno de los principales neurotransmisores encargados de comunicar al intestino con el cerebro (hormona de la felicidad).

Cuántas veces te sientes mal y no existen motivos,  y la respuesta es cómo se encuentra tu intestino, al estar pasando la persona por un proceso en donde se encuentra alteraa la microbiota que puede afectar la producción de serotonina y el sistema inmune y como consecuencia, puede provocar inflamación, alergias, depresión, irritabilidad y falta de sueño, entre otros desequilibrios.

Para que quede claro: el intestino tiene múltiples funciones:

Digestión de alimentos.

Absorción de nutrientes y, el alojamiento de la microbiota que activa y regula al sistema inmunológico para protegernos de infecciones, para mantener controlada la respuesta inflamatoria y producir sustancias que favorecen a nuestro cerebro (la serotonina) dándonos buen humor, por eso debemos cuidar nuestro segundo cerebro eligiendo bien los alimentos y bebidas, con alimentos fermentados, alimentos con probióticos por ejemplo yogures y fibras provenientes de las verduras, frutas, cereales integrales, avena, yogur con probióticos y frutas secas como así también evitar el consumo de antibióticos sin control, y no abusar de productos antisépticos.

Fuente: Infobae

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