Fibrosis quística y alimentación


La fibrosis quística es un trastorno heredado que causa daños graves en los pulmones, el sistema digestivo y otros órganos del cuerpo. Afecta a las células que producen moco, sudor y jugos digestivos. En condiciones normales estos líquidos secretados son normalmente ligeros y resbaladizos, pero en las personas con fibrosis quística, debido a la existencia un gen defectuoso esto hace que las secreciones se vuelvan pegajosas y espesas y no actúan como lubricantes y entonces las secreciones tapan los tubos, conductos y pasajes, sobre todo en los pulmones y el páncreas. ¿Qué debe comer una persona con esta problemática?

Todos los problemas que presentan las personas que padecen de esta enfermedad, no impiden que puedan estudiar y trabajar, pero es una enfermedad progresiva y requiere cuidados médicos diarios.

Respecto a la alimentación hay que mantener el estado nutricional adecuado es un factor crucial, ya que con una buena alimentación el deterioro de la función pulmonar será menor.

El tratamiento nutricional de los pacientes de enfermedad fibroquística tiene 2 objetivos:

  • Asegurar un correcto crecimiento y desarrollo en niños, y
  • En niños, un correcto desarrollo además de conseguir y mantener un estado aceptable de salud a lo largo de la vida.

Por tanto, es importante la prevención e intervención precoz con objeto de evitar el fallo nutricional o corregirlo lo antes p, especialmente en el período alrededor de la pubertad, ya que es una etapa crucial para alcanzar el pico de masa ósea, con lo que evitaríamos posibles complicaciones futuras de osteoporosis y osteopenia.

En general, requieren de un mayor aporte calórico a causa de las enormes pérdidas de nutrientes, del mayor trabajo pulmonar y de la falta de ingestas debido  a los períodos de infección. Por tanto, una persona con FQ puede seguir una alimentación totalmente normal o incluso puede comer más que una persona sin esta problemática para cubrir los requerimientos.

Hay que evaluar a la persona respecto a sus hábitos alimentarios de tres días, para corregir posibles errores e introducir lentamente aquellos cambios sugeridos pertinentes para optimizar el estado de nutrición.

Durante los primeros meses de vida, las indicaciones para el niño con FQ son las mismas que para los que no la tienen, es decir, se recomienda la lactancia materna seguida, a partir de los 6 primeros meses, de la introducción progresiva de alimentos.

A partir de este punto es cuando los hábitos alimentarios adquieren un papel relevante. Se deberá realizar un seguimiento del ritmo de crecimiento y del aumento de peso para garantizar la adquisición de hábitos alimentarios correctos evitando dietas desequilibradas y monótonas.

Se deberá distribuir las comidas en tres y 2 o 3 entrecomidas eligiendo alimentos naturales que aumenten el peso corporal.

Incluir:

  1. Alimentos grasos, como el aceite de oliva virgen, frutos secos y pescados grasos como el atún o el salmón.  
  2. Alimentos con azúcar, como dulces (caseros a ser posible), helados, chocolates o yogur azucarado. En el caso de presentar una FQ en la que se suma diabetes, estos alimentos no quedarían prohibidos, sino que simplemente habría que contabilizar y controlar su consumo.

Las recomendaciones generales en cuanto a requerimientos energéticos, de macro y micronutrientes son las siguientes:

  • Energía: aportar entre el 120-150% de los requerimientos estimados por edad y peso, estando indicado superar el 150% en caso de pérdida de peso.
  • Proteínas: aportar entre el 120-150% de los requerimientos estimados por edad y peso.
  • Lípidos: el aporte lipídico de la dieta debe suponer un 35-45% de las calorías totales de la dieta, a diferencia del aporte adecuado para la población sin FQ (30-35%). No obstante, se debe controlar que el aporte de ácidos grasos saturados no supere el 10% el aporte lipídico diario.
  • Vitaminas liposolubles: se recomienda suplementar vitaminas A, D, E y, en función de los valores dados en análisis clínicos, plantear la suplementación de vitamina K.
  • Minerales: se debe asegurar especialmente un aporte adecuado de calcio, cinc, hierro y sodio.

En lo que se refiere al consumo de sal, ésta se tomará en cantidades normales (no más de 6 g al día) y tomar mucho líquido fundamentalmente agua para evitar la deshidratación.

Cubriremos las necesidades energéticas enriqueciendo los alimentos pero sin aumentar el volumen con purés de frutas, leche y azúcar en forma de batido. También con queso, aceite de oliva virgen, pan frito o almendras trituradas a sopas, purés y cremas.

Se puede rehogar las verduras en aceite de oliva y acompañarlas con salsa bechamel o jamón. Otra opción es adicionar nata, queso, o frutos secos a la pasta.

Se debe cocinar la carne y el pescado usando las técnicas de empanado y rebozado o en forma de guiso.

Estos pacientes suelen tener períodos de inapetencia con lo cual resulta insuficiente las sugerencias y además que tienen más baja la absorción de nutrientes, por eso es necesaria la suplementación, como ser leches fortificadas, suplementos de carbohidratos, de proteínas, etc.), incluso se ve necesaria la nutrición enteral (aquella que se realiza a través de una sonda colocada en el estómago o intestino delgado o parenteral, que es a través de una sonda insertada en una vena mediante la cual los nutrientes ingresan a la sangre directamente). Todo con el fin de complementar la ingesta de alimentos y nunca como sustitución de la misma.

Además, en aquellos casos de FQ donde se diagnostica insuficiencia pancreática exocrina, se hace indispensable la suplementación enzimática de por vida, ya que bajo estas condiciones el páncreas se encuentra incapacitado para secretar aquellas enzimas responsables principalmente de la digestión de las grasas de la dieta. Por consiguiente, si no se aportan estas enzimas de forma exógena, la grasa no se digiere ni se absorbe y se excreta con las heces, originando un cuadro de esteatorrea (heces amarillentas y malolientes por el excesivo contenido en grasa).

Por último, es importante seguir todas las indicaciones y tomar todos los suplementos prescritos, ya que así aseguraremos una mejor calidad de vida a lo largo del transcurso de la enfermedad.

Bibliografía

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