Importancia del ácido fólico en etapa fértil y durante el embarazo

El ácido fólico o vitamina B9 o folato, es una vitamina hidrosoluble. Indispensable para prevenir la anemia. Hay que prestar mucha atención en edad fértil y durante el embarazo para prevenir además, la espina bífida en el bebé: una parte del tubo neural no se forma o no se cierra adecuadamente, lo que produce defectos en la médula espinal y en los huesos de la columna vertebral. La espina bífida puede oscilar entre leve y grave, según el tipo de defecto, el tamaño, la ubicación y las complicaciones.

Uno de los nutrientes más implicados en el embarazo es el ácido fólico (o vitamina B9, o folato), es una vitamina hidrosoluble.

  • Ayuda al organismo en el mantenimiento y en la creación de células nuevas, especialmente en la infancia y durante el embarazo.
  • Interviene en el desarrollo del sistema nervioso.
  • Desempeña un papel fundamental con la vitamina B12 para la producción de los glóbulos rojos, previniendo enfermedades como diversos tipos de anemia.
  • La suplementación diaria de ácido fólico oral, sería en la etapa antes del embarazo para prevenir defectos del tubo neural.

La dosis recomendada diaria es de 400 ug en la edad fértil y 600 ug en la etapa que va de la semana 28 de gestación al séptimo día de vida del bebé. Esta ingesta no es fácil de satisfacer sin el uso de complementos dietéticos.

  • Los folatos, a diferencia de otras vitaminas y minerales, se absorben mejor en forma de suplementos que a través de los alimentos

Se sugiere mejorar la ingesta de folatos en las mujeres en edad fértil, ya que gran parte de los embarazos no son planificados y por eso invalida la suplementación que va de la semana 28 al séptimo día de vida del bebé. En general cuando la mujer va a su primera consulta obstétrica ya ha pasado el período crítico para suplementarla con esta vitamina.

El tubo neural se termina de cerrar entre la semana 8 y 12 de embarazo y un embarazo no es detectable hasta  la semana 6 aproximadamente. Por eso es necesario que se consuman alimentos fuente de ácido fólico en la etapa de fertilidad.

En el caso de embarazos planificados se recomienda suplementar con 1 mg/día (1000 ug) de ácido fólico desde los tres meses antes de suspender los métodos anticonceptivos y continuar hasta la semana 12 de embarazo. En Argentina se da en la primera consulta prenatal y hasta los tres meses postparto un suplemento que contiene 60 mg de sulfato ferroso y 400 ug de ácido fólico.

Este ácido fólico tendría un rol en la prevención de anemias megaloblásticas pero no en los defectos del tubo neural, donde la alimentación cobra un papel relevante.

Los alimentos ricos en ácido fólico se consumen cocidos y es por eso se hace difícil aportar esta vitamina, ya que durante el calentamiento prolongado se destruye un 80% del contenido en folatos y aumenta cuando se agrega sal al agua. Por eso no es recomendable utilizar bicarbonato de sodio para ablandar las verduras. Se estima que sólo del 25 al 50% del contenido de folatos provenientes de los alimentos es efectivo nutricionalmente.

Los alimentos fuentes de ácido fólico son: La levadura de cerveza es el complemento dietético más concentrado en folatos: una cuchara sopera de levadura cerveza contiene 313 ug.

El hígado, riñón, legumbres, verduras de hoja verde, como acelga, espinaca, lechuga, frutas como palta, lima y ananá, cereales de desayuno, maníes, castañas y huevos.

Para lograr cubrir un aporte suficiente, se recomienda consumir ensaladas de hoja verde, agregar un puñado de almendras y agregar frutas ricas en ácido fólico la palta, naranja, melón y banana. 

¿Cómo detectar el déficit?

Los síntomas de deficiencia incluyen anorexia o pérdida de apetito, náuseas, diarrea, úlceras bucales y pérdida de pelo. La deficiencia crónica se manifiesta por fatiga, lengua dolorosa e hinchada (glositis), todos síntomas típicos de anemia. Con depósitos normales de folato, la deficiencia tarda unos cuatro meses en desarrollarse. Si se mantiene una ingesta deficitaria, acaban por agotarse los depósitos corporales.

Los posibles efectos de deficiencia durante el embarazo apuntan a incidencias elevadas de abortos de repetición, defectos del tubo neural en el recién nacido (espina bífida o anancefalia), incremento en la anemia megaloblástica de la gestante y a recién nacidos prematuros y de bajo peso.

Asimismo, y como consecuencia de un déficit de folatos, se eleva el nivel de homocisteína en sangre. La homocisteína es un tipo de aminoácido, una sustancia química que el cuerpo utiliza para producir proteínas. Si existen niveles altos en sangre, eso pueden ser signo de una deficiencia vitamínica, una enfermedad cardiovascular o un trastorno hereditario poco común.

Además, se reconoce la importancia de cubrir los folatos y las vitaminas B6 y B12 que favorecen los procesos metabólicos de la homocisteína.

Cuando hay una elevada cantidad de homocisteína puede haber una baja concentración de folatos en sangre.

Consulta a un nutricionista para que realices un plan alimentario adecuado a tu etapa de embarazo.



















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