La importancia del ácido fólico antes y durante el embarazo

El ácido fólico es indispensable en el embarazo para evitar malformaciones congénitas (espina bífida). Por eso mismo, toda mujer en edad fértil debe consultar qué dosis diaria deberá ingerir como medida preventiva.

La deficiencia de ácido fólico en el embarazo produce anemia megaloblástica y puede nacer niños de bajo peso, nacimientos antes de término y defectos del tubo neural (anencefalia, espina bífida).

A través de los alimentos fuente de ácido fólico se puede logar las necesidades recomendadas pero hay que tener cuidado con el método de cocción elegido, ya que se pierde si se elige mal.

Para que no se pierda esta vitamina la cocción recomendada es al vapor.

Prestar especial atención en poblaciones desnutridas, que será necesaria la suplementación.

Durante el embarazo, en especial en el primer trimestre, las células se dividen rápido por eso se requiere más cantidad de ácido fólico.

¿Cuáles son los alimentos fuente de ácido fólico?   

Espárrago: Cada 100 gramos de espárragos proporcionan 150 microgramos de ácido fólico, que supone el 40% de las cantidades necesarias que una persona necesita al día.

La palta aporta hasta 110 mcg por cada taza que representa el 28% aproximado de las necesidades diarias.

1 taza de coles de Bruselas hervidas brinda aproximadamente el 25% de su ingesta diaria recomendada.

Las frutas cítricos como los limones, naranjas brindan el 15% de la dosis diaria recomendada.

Otros alimentos que contienen ácido fólico: semillas de girasol, espinacas, hígado de ternera, lentejas, garbanzos, brócoli, maníes, lechuga.

Como consecuencia de la alta prevalencia de anemia tanto por déficit de hierro como de ácido fólico en la mayoría de las regiones de nuestro país, se recomienda la suplementación con hierro y ácido fólico a las embarazadas. Debe iniciarse desde el  primer control prenatal.

A nivel de salud pública, se sugiere la toma de ácido fólico como medida preventiva de defectos del tubo neural, a toda mujer en edad fértil  ya que generalmente parte de los embarazos no están planificados y va a invalidar la suplementación durante el primer mes de embarazo. En general cuando la mujer acude a su primera consulta
obstétrica ya ha pasado el período crítico para suplementarla con esta vitamina.

La dosis recomendada diaria es de 400 ug en la mujer en edad fértil y de 600 ug en la etapa del primer mes de la concepción importante tanto para el bebé como para la madre.

Los folatos, a diferencia de otras vitaminas y minerales, se absorben mejor

El tubo neural se termina de cerrar entre la 8 y 12 semana de embarazo y un embarazo no se detecta hasta la semana 6 aproximadamente. En este sentido la complementación de alimentos de consumo masivo por adultas mujeres como lo es la harina de trigo fortificada en Argentina juega un rol importante.
En el caso de embarazos planificados se recomienda suplementar con 1 mg/día (1000 ug) de ácido fólico desde tres meses antes de suspender los métodos anticonceptivos y continuar hasta la semana 12 de embarazo.

En Argentina se da en la primera consulta prenatal y hasta los tres meses postparto un suplemento que contiene 60 mg de sulfato ferroso y 400 ug de ácido fólico. Este ácido fólico  tendría un rol en la prevención de anemias megaloblásticas pero no en los defectos del tubo neural, donde la alimentación cobra un papel relevante, a través de la harina de trigo  fortificada y alimentos fuente. 

Se ha demostrado que la administración de ácido fólico antes de la concepción hasta la semana 12 en donde no hay menstruación es eficaz para reducir la incidencia de malformaciones.

El hierro debe ser administrado a las embarazadas desde la primera visita hasta 3 meses post-parto en una dosis diaria de 60 mg de hierro sulfato ferroso y 400 ug de ácido fólico como mencionamos anteriormente.

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